La anemia persistente puede ser una señal de un cáncer poco conocido de médula ósea.

El síndrome mielodisplásico (SMD) se manifiesta con síntomas como cansancio extremo, palidez y moretones sin causa aparente, lo que puede llevar a un diagnóstico erróneo. Este cáncer afecta la producción de células sanguíneas y, si no se detecta a tiempo, puede progresar a leucemia mieloide aguda en un tercio de los casos.
Especialistas coinciden en que la detección temprana es crucial, ya que el 85% de los pacientes presenta anemia como síntoma principal. Sin embargo, el 21% de los casos sospechosos fueron inicialmente mal diagnosticados, lo que retrasa el tratamiento adecuado.
Se estima que el SMD afecta a entre 3 y 5 personas por cada 100.000 habitantes anualmente, aumentando en mayores de 70 años. La iniciativa «La Anemia es la Clave» busca concientizar sobre la importancia de reconocer estos síntomas y consultar a un especialista.


